El sueño no es un refugio sino un arma de Geney Beltrán Félix
Dirección de Literatura, UNAM, serie Diagonal, 2009

Los 24 ensayos que reúne este libro están marcados por la pasión y la curiosidad. Suponen un acto subversivo: la vindicación de la crítica literaria como arma de defensa frente al consenso y la uniformidad, en una época dada a aplaudir la desnudez de cualquier reyezuelo. El título del volumen (un verso del poeta peruano E. A. Westphalen) alude, antes que a la imagen plácida de una literatura edulcorada, a las trepidantes visiones de un estado de extrema tensión. No otra cosa es para el autor de este libro el ejercicio de la escritura: la posibilidad de cimbrar, mediante un arsenal crítico bien temperado, el monolito de una noción de Literatura fincada en malentendidos, falacias y lugares comunes. Dividido en dos partes: “Escritos viscerales” y “Cuaderno azaroso”, El sueño no es un refugio sino un arma incluye textos donde el autor reflexiona lo mismo sobre Farabeuf de Salvador Elizondo que acerca de la narrativa del norte de México y la obra de Nellie Campobello.
 


Geney Beltrán Félix (Culiacán, Sinaloa, 1976) es editor y escritor. Estudió letras hispánicas en la UNAM y literatura inglesa en la Universidad de Toronto. Ha sido becario de la Fundación Lorena Alejandra Gallardo y de la Fundación para las Letras Mexicanas. Obtuvo el Premio Nacional José Vasconcelos por el libro de ensayo El biógrafo de su lector (2003). Compiló, con Verónica Murguía, el volumen El hacha puesta en la raíz. Ensayistas mexicanos para el siglo XXI (2006).