SÓLO CUENTO


Muestras de cuentos en lengua española que publica un volumen cada año desde 2009. Cada compilación reúne autores de distinta orientación temática y estilística.

 Sólo cuento II (Dirección de Literatura, UNAM, 2010)

Sólo cuento II reúne 32 cuentos de escritores en lengua española, “cuentos excepcionales de autores vivos –de acuerdo con Rosa Beltrán, directora de Literatura de la Universidad Nacional Autónoma de México–, de distintas tendencias, edades, intereses temáticos y estilísticos cuya única vinculación es la lengua en que están escritos”. También como en su precedente, Sólo cuento I, esta antología se estructura por “atmósferas” o secciones temáticas: Límites, Aprendizajes, Revelaciones, Perversiones, Sangre sudor y lágrimas, Criaturas, (Des)Encuentros. La selección de los cuentos es de la escritora Ana García Bergua, autora, entre otros libros, de Isla de bobos y Edificio. El prólogo es de Alejandro Toledo.

 

 Sólo cuento I (Varios autores)
(Dirección de Literatura, UNAM; Rosa Beltrán: prólogo; Alberto Arriaga, selección y notas, 2009)


Sólo cuento contiene 30 cuentos en lengua española, seleccionados por Alberto Arriaga, de narradores cuyo común denominador es ofrecer al lector una gran diversidad de estilos y técnicas narrativas. “Más que un conjunto de historias –afirma en el prólogo Rosa Beltrán, directora de Literatura-, esta antología es un museo de recursos expresivos, una lección que compendia los distintos modos de presentar una trama en la que no pocas veces la vivencia se transmite a través de la confusión, la elipsis, el humor y la parodia”. El libro se divide en diez apartados que reflejan una atmósfera, y se intitulan: Intervenciones, Hoguera de las vanidades, Hacia lo ignoto, Aeropuertos, Urbes fantásticas, Hospital, Negros, Sucios, Vida doméstica, y Palimpsestos. Autores como Jorge Volpi, Cristina Rivera Garza, Antonio Ortuño, Rafa Saavedra, Fabio Morábito, Juan Villoro, Clara Obligado, Ana Lydia Vega, Ana María Shua, Ana García Bergua, Santiago Roncagliolo, Sergio Pitol y Fernando Iwasaki, entre otros, ofrecen al lector relatos que, “adquieran el tono que adquieran”, algunos más cerca “del ensayo, la confesión o declaradamente afines a la crónica”, tienen en común, según Rosa Beltrán, “el propósito de ir más allá del horizonte conocido sin sacrificar la emoción y sin abandonar del todo las reglas del juego”.