«Mar caníbal», paraíso de la violencia

Fátima Andrea González Dena

Para adentrarse al estilo de de Uriel Quesada hay que, como en Mar caníbal, hacer un complicado viaje de muchas paradas a través de un territorio inhóspito desde la mirada de nuestro narrador protagonista: Gonzalo/Chalo/Chalito, quien hace un ejercicio de memoria para reconstruir parte de su pasado y el de su familia.

Uriel Quesada
Mar caníbal
Uruk Editores
San José, 2016
236 páginas

Mar Caníbal es una novela que reflexiona acerca de la desigualdad, la homosexualidad, el racismo y demás formas de marginación en las todos los personajes  son víctimas. No es coincidencia que sus narradores sean personajes que viven en los márgenes sociales y discursivos, además de ser testigos de circunstancias violentas que sufren otros, por lo que es de suma importancia que ellos, los históricamente relegados al silencio y la vergüenza, sean los que se permitan contar la historia de la familia Malverde.

Para adentrarse al estilo de de Uriel Quesada hay que, como en Mar caníbal, hacer un complicado viaje de muchas paradas a través de un territorio inhóspito desde la mirada de nuestro narrador protagonista: Gonzalo/Chalo/Chalito, quien hace un ejercicio de memoria para reconstruir parte de su pasado y el de su familia.

Desde el comienzo, en Mar caníbal se muestra un relato situado desde la distancia de un narrador adulto que evoca momentos clave de la construcción de su identidad y el descubrimiento de su sexualidad. Los eventos de la novela se sitúan en la década de los setenta en dos ciudades: Cartago y Hawksbill; por un lado, la primera destaca por su importancia comercial, la presencia de la tecnología y la vida social, mientras que la segunda contrasta por su clima extremo, poca accesibilidad y estilo de vida mucho menos ostentoso.

Como lectores recorremos dos territorios y tiempos (los setenta y el presente de Chalo adulto) de manera fragmentada; la trama principal de acontecimientos que guía esta narración es el momento en el que Chalo y Ada, su madre, van a Hawksbill por el deseo de las primas paternas, con el objetivo de convencer a su padre Gregorio Malverde de dejar su finca de cacao para mudarse a la ciudad y que ellas puedan hacer uso de su herencia. Alrededor de este conflicto que rememora Chalo, se crean también historias secundarias paralelas que a su vez alimentan la primera historia: los recuerdos de Natalio Rojas. Este personaje, antiguo amigo de la familia Malverde, funge como consejero y fuente de información de Chalo casi de manera accidental. Ambos presentan similitudes en cuanto a personalidad, circunstancias de crianza y orientación sexual.

La intervención de los recuerdos de ambos narradores dibuja el panorama social de ese momento; Mar Caníbal es una novela que reflexiona acerca de la desigualdad, la homosexualidad, el racismo y demás formas de marginación en las todos los personajes  son víctimas. No es coincidencia que sus narradores sean personajes que viven en los márgenes sociales y discursivos, además de ser testigos de circunstancias violentas que sufren otros, por lo que es de suma importancia que ellos, los históricamente relegados al silencio y la vergüenza, sean los que se permitan contar la historia de la familia Malverde.

Partiendo de lo anterior, la novela profundiza en las historias de cada miembro de la familia y de algunos personajes clave de la comunidad de Hawksbill, de tal forma que logra evidenciar cómo se entrelazan diferentes prácticas y discursos que van en contra de la noción tradicional de la buena familia, el devoto cristiano y el cómo debería ser un hombre, una mujer y una nación. Pese a que la mayoría de los personajes son víctimas de algún tipo de violencia sistemática, son precisamente los homosexuales, las mujeres y las personas racializadas aquellos que más sufren de las consecuencias de un sistema patriarcal intolerante. La familia, el estado y la religión son instituciones en las que los personajes marginados no tienen cabida o se les condiciona a existir en ciertos espacios que favorecen de alguna forma a los que tienen poder económico.

Los Malverde son una representación , en menor escala, de lo que acontece en el panorama nacional costarricense. Ventura, Chalo, Natalio e incluso Tobías no cumplen con las expectativas de sus padres ni de la nación, se encuentran siempre en la mira de críticas y rumores acerca de su supuesta naturaleza perversa e inmoral desde edades tempranas. La sexualidad y la relación con el cuerpo de estos personajes resalta por su carácter transaccional. Por otro lado, para los personajes más pobres y racializados la compra y explotación de sus cuerpos se vuelve una realidad que realizan para sobrevivir tales como la prostitución de Tobías, la compra de Ventura cuando era bebé y su posterior vida atendiendo a los Malverde, mientras que, para aquellos con mayor capital, logran volverse tolerables bajo ciertas condiciones que favorezcan a la sociedad heteronormada: como Natalio ayudando a Malverde o Chalo que mientras vivía bajo la protección de su abuela aspiraba en convertirlo como sacerdote.

A pesar de habitar en esta lógica de dominación, Chalo, Natalio e incluso Ventura están constantemente en la búsqueda de la verdad y libertad, ya sea respecto a su origen o su propio lugar en el mundo. Todos son personajes controvertidos  que constantemente cuestionan el discurso oficial que se les presenta tanto en pensamiento, como cuando Chalo cuestiona las lecciones religiosas de la abuela, como en acciones, como el episodio de la huida de Ventura y la elección de vida de Natalio.

En los once capítulos de la novela, Ulises Quesada logra construir un universo narrativo que no solo expone la violencia en Costa Rica y el Caribe, sino que propone una visión desde la perspectiva del otro que no es del todo trágica, pero que viene del personaje que tuvo más suerte o privilegio para sobrevivir gracias a su contexto. Encuentro en Mar caníbal una invitación para hacer un ejercicio por reconstruir la historia individual y colectiva, para reapropiarse de ella y reivindicarla, inclusive si ese momento de libertad solo se puede dar a través de ver en ruinas la finca familiar.

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