La aldea de F.
Escrito a ocho manos, La aldea de F. tiene su punto de partida en El guardagujas, de Juan José Arreola, donde los personajes, de acuerdo con Clara Obligado, autora del prólogo, “se ven abocados a entregarse, al azar, a un desconcierto en las relaciones que podría ser el símbolo de la condición del hombre moderno, incapaz de decidir su propio destino”.
